Bueno, lo prometido es deuda; Así que aquí les dejo el capitulo ORIGINAL y de mayor calidad de Estación, perdón por no cambiar el nombre de los personajes como lo había prometido pero es que siento que pierden su esencia. Me fue muy difícil intentar encontrar los nombres perfectos y finalmente decidí que no puedo poner otro nombre a Joanne o a Oliver por que entonces dejarían de ser ellos. Notarán como les había comentado que la calidad de este capitulo es mucho mayor; personalmente preferiría seguir con esta versión, pero al igual si alguien quiere seguir leyendo la anterior puedo enviarle los capítulos con mucho gusto. ¡¡Ojala lo disfruten!!
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CAPITULO I
-Y por si te interesa para mí no es
cómodo estar en un lugar lleno de gente a la que no conozco –
-Intenta socializar y deja de ser tan quejosa –
-¡Pero Henry, no los conozco!-
-¿Y cómo coño quieres conocerlos si no
intentas socializar?-
Suelto un bufido y me cruzo de brazos
mientras mi hermano mayor se levanta y camina hacia un grupo de desconocidos
para saludar. Hace ya dos años que Henry termino la universidad pero aun sigue
acudiendo a cada evento social e incluso sigue participando con sus compañeros
de fraternidad en la selección de nuevos miembros.
Miro a mi alrededor hay al menos unas
cuarenta personas, ningún novato a parte de mi, sin embargo yo soy privilegiada
eso es lo que Henry lleva diciéndome desde que llegamos aquí.
Mi hermano es alto y luce guapísimo con
su traje negro que es demasiado formal para la situación aunque nadie parece
notarlo o quizá se deba solo al respeto ciego que sienten por él, aun así me
doy cuenta que tal vez el pensó lo mismo porque ya no lleva corbata
-¡Joanne! – un grito entre la gente me
llama
Giro la cabeza intentando identificar a
quién llama pero inmediatamente unos brazos me toman en un abrazo asfixiante y
entonces una vez que me libero los cabellos rubios de Stephanie me caen sobre
los ojos
-Sabia que el amargado de Henry te
traería – dice la rubia sonriendo y llevándose a los labios la pajilla para
sorber un trago de lo que sea que está servido en su vaso.
-Pero ven, no te quedes aquí que tengo
que presentarte al resto – Stephanie me toma por el codo y me jala en dirección
a la multitud, yo logró echar una mirada rápida a mi hermano pero al parecer
ahora se ha encontrado con alguien aun que no puedo distinguir a la otra
persona porque la espalda de Henry cubre por completo a la figura de la persona
que está frente a él
-¡Chicos, chicos!- Steph sube un poco
demasiado la voz intentando captar la atención del grupo de personas que están
sentados alrededor de una mesa para café jugando con lo que parece un juego de Monopoly aun
que es confuso por qué nunca lo había visto en la vida y las ilustraciones
sobre la base de cartón son demasiado sugestivas para un juego de mesa infantil
-Quiero presentarles a Joanne B..- un
hipido le interrumpe antes de que termine de mencionar mi apellido, se lleva la
mano a los labios y suelta una risita tonta, con lo cual confirmo mis sospechas
con respecto a que su bebida no era precisamente soda.
El grupo de la mesa, apenas me mira y
contesta con un “Hola” grupal que me recuerda
a un grupo de niños en el aula de clases, entonces todos giran su
atención hacia una chica de cabellera pelirroja que se saca el top quedando en sostén y lo arroja sobre la
mesa, todos gritan y Steph le da otro trago a su bebida.
-Quizá tu amiga debería jugar – comenta
un chico de cabellos rubios quien está
sentado en el suelo y quién a primera vista parecía estar en traje de baño
pero al mirar reconozco que lleva
solamente unos bóxers.
Steph se gira y sonríe para animarme, en
ese instante todas las miradas que habían estado concentradas en el juego se
ciernen sobre mí esperando a que acepte o a que me niegue como una cobarde pero
antes de que pueda contestar nada la mano de Henry me toma por el codo y me saca
de ahí –Veo que ya conocen a mi hermana – dice, quedando junto a Steph y
acaparando ahora todas las miradas que hace un momento estaban sobre mi – por
lo que supongo está de más advertir lo que puede suceder si alguno de ustedes
posa siquiera una mirada lasciva sobre ella –
El
tono de Henry es tranquilo, pero suena más como una amenaza que como una
advertencia, los demás vuelven a su juego como si nunca hubiera llegado allí
con Steph y antes de movernos de ahí puedo ver que Henry suelta una mirada asesina
sobre Stephanie.
Por extraño que parezca no siento
miradas a mi espalda cuando Henry me obliga a caminar con él por la estancia,
quizá no exageraba después de todo con el respeto hacia él o quizá se debe a
algo más, ¿tal vez miedo? No lo sé, pero me siento un poco extraña ahora que he
comprobado por mi misma lo importante que debe seguir siendo mi hermano.
-Miranda, ella es mi hermana – Henry se
dirige a una chica de cabellos marrones que está sentada sobre un banco y
apoyada en la barra de la cocina.
La chica sonríe de manera honesta y se
levanta por lo cual puedo darme cuenta de que es más alta que yo, se acerca y
me da un abrazo que por alguna razón que no entiendo me hace sentir incomoda
–Es un gran placer conocerte por fin -
espeta con un tono demasiado entusiasmado para mi gusto.
Asiento con la cabeza aun que estoy
muda, realmente no sé quién es esta chica ni por qué el tono, pero antes de que
pueda preguntar nada Henry posa su mano sobre el hombro desnudo de la chica –
Joanne aun no sabe nada sobre ti querida, perdona por no haberle dicho antes
pero ella apenas llego hace unos días y quería que fuera una sorpresa – la
chica lo piensa un segundo pero Henry le regala una de sus sonrisas más
convincentes por lo que ella le responde con otra –Esta bien – dice finalmente
y entonces por la manera en que ella intima con él lo entiendo todo.
-Oh, ¿ustedes?- me esfuerzo un poco por
parecer sorprendida, como si de pronto comprendiera la situación y me alegrara
realmente por eso –Me da mucho gusto por ambos- sueno mucho más convincente de
lo que esperaba y mi hermano abraza a la chica quién rápidamente se presiona
contra él y le besa de una manera que me hace poner los ojos en blanco deseando
que se vallan a un lugar más privado
-¿Otra vez? alguien tíreles una cubeta
de agua por favor!- Un chico de cabellos castaños, más oscuros que los míos y
con los ojos marrones aparece del otro lado de la pareja, estos se separan y mi
hermano le lanza una mirada matona que el ignora por completo, Miranda suelta
una risilla tonta y se gira para saludarle con un beso en la mejilla y un
abrazo
-Siempre tan gracioso Oliver – Henry
masculla entre dientes y el chico hace un ademán con la mano
-Sí, si ya. A mí también me da mucho
gusto verte – El chico contesta después de haber prolongado demasiado el abrazo
con Miranda, quizá para molestar a mi hermano
Henry bufa y la chica le acaricia suavemente el hombro
para tranquilizarlo, luego de manera inmediata habla
-Oliver ella es Joanne, la hermana de
Henry –
Y entonces como recién notando mi
presencia ahí, el chico me mira por vez primera y al cruzar su mirada siento
una extraña sensación en el estómago, sonrió torpemente pero él solamente
asiente
-Mucho gusto- dice, sin siquiera ofrecer
la mano y vuelve a mirar a mi hermano.
Por alguna razón me siento un poco
incómoda y es más tarde cuando noto la razón. Durante el resto de la velada los
cuatro nos dirigimos a una parte de la estancia menos concurrida, Henry sirve
tragos para todos salvo para mí a quién solamente me ofrece una soda con agua
mineral, Oliver y Miranda hacen chistes todo el tiempo y en repetidas ocasiones
Miranda intenta inmiscuir a Henry en los mismos, sin embargo es más que obvia
la hostilidad entre Oliver y mi hermano, ambos se sostienen la mirada e intentan
acaparar la atención de Miranda por el mayor tiempo posible, ella al notarlo
intenta romper la tensión mirándome y haciendo alguna que otra pregunta
dirigiendo así la atención hacia mi persona, cosa que por cierto se vuelve más
incómoda cada vez hasta que al cabo de un rato una chica de cabellos oscuros y
ojos verdes se suma al grupo y entonces la atención de Miranda esta sobre ella
y tanto Oliver como Henry miran hacia direcciones diferentes.
Miranda presenta a la chica como Tatiana
y por la manera en que Oliver y ella se ignoran mutuamente puedo deducir que no
se llevan bien, aun que más tarde y para mi sorpresa descubro que es su
hermana. Ambas parlotean acerca de moda y chismes y me obligan a participar en
su conversación, yo intento responder lo menos brusca posible pero la realidad
es que en un principio no quería acudir al lugar y ahora ya no soporto estar
haciendo el tonto con la novia de mi hermano y una desconocida cuyo hermano
obviamente babea por Miranda, entonces alguien cambia la música en el lugar y
Tatiana se levanta y comienza a bailar encaminándose a la pista, rápidamente
está rodeada y me sorprende la facilidad con la que una chica puede llegar a
llamar la atención, entonces Miranda se anima y la veo dirigirse a mi hermano
quién parece renuente
-No creo que sea conveniente dejar a mi
hermana aquí sola – espeta en su defensa, entonces rápidamente Oliver
interviene
-Pues entonces baila conmigo – levanta
los hombros intentando parecer inocente y Henry le lanza otra mirada asesina
-Perfecto, entonces bailemos cariño y
Oliver aquí voluntario quizá pueda sacar a Joanne a la pista – Henry lo hizo,
jugo sucio utilizando la oferta de Oliver en su contra, este se gira y posa su
mirada sobre mi y siento como los colores se me suben a la cara
-Está bien- Oliver asiente y noto en su
tono que en realidad no está aceptando su derrota sino que busca una nueva
manera de molestar a mi hermano y me molesta un poco que quiera utilizarme a mi
-¡Bailemos entonces!- Miranda palmea las
manos y pone una sonrisa, antes de jalar a mi hermano hasta el gentío
Oliver los mira perderse entre la
veintena de personas y me mira ofreciéndome la mano y haciendo un gesto
señalando hacia la pista –Vamos también – dice
Yo frunzo el ceño mirando su mano –¡No
quiero bailar contigo!- le suelto de pronto y entonces por primera vez en la
noche parece interesarse en algo que digo
-¿Qué?- pregunta en un gesto como si no
hubiera entendido por completo el significado de mis palabras
-Que no quiero bailar contigo – le respondo
manteniendo el tono sobrio y sin quitarle la mirada de encima, pero antes de
que pueda decir nada me levanto –No voy a ser cómplice en tu escenita – le
espeto en la cara y atravieso la sala hasta el exterior.
***
Henry es un idiota, y por más vueltas
que doy al asunto no logro entender que encontró en el Miranda que pudiera
hacerla elegirlo. Me cruzo de brazos y miro hacia el otro lado, idiotas,
idiotas y más idiotas; realmente no soy fan de las fiestas de fraternidad pero
no podía permitir que este imbécil se aprovechara de Miranda así que decidí
venir y aquí estaba, por si eso fuera poco a Tatiana se le ocurrió la
majestuosa idea de asistir, la miró exhibirse como tantas veces hasta la
improvisada pista de baile e intento no soltar un bufido o una palabrota, estoy
a nada de explotar en contra de todos pero me contengo, entonces Miranda se
anima a bailar y cuando el amargado de Branford se niega siento la sonrisa en
mis labios, giro rápidamente la cabeza
–¿Pues entonces baila conmigo?- le digo a Miranda mientras levanto los
hombros como si fuera lo más inocente del mundo, veo una sonrisa dibujarse en
su cara y me concentro en ella ignorando el hielo que atraviesa desde la mirada
de Brandford y entonces sus palabras me toman por sorpresa
-Perfecto, entonces bailemos cariño y
Oliver aquí voluntario quizá pueda sacar a Joanne a la pista – Pienso que es un
hijo de puta y ha tomado partida de mis propias palabras, pero claro ¿Qué podía
esperarse de un maldito abogado?
Asiento intentando no parecer demasiado
afectado, ya me las ingeniare después para cobrarle esta al mal nacido. Miranda palmea animada y lo jala a la pista,
probablemente presiente que de estar cerca unos segundos más cualquiera de los
dos terminara matando al otro, yo los miro caminar a la pista y seguramente por
obra de Miranda ambos se pierden entre el gentío. Sentada allí sin decir nada
está la hermana de Branford, una novata. Suelto el aire de los pulmones y me
resigno, sin siquiera mirarla le ofrezco la mano, pienso llevarla a bailar un
par de piezas y luego largarme de allí –Vamos también- le digo esperando que
esas dos piezas pasen rápido pero sus palabras me toman desprevenido
–¡No quiero bailar contigo!- Sus palabras me toman por sorpresa y me giro
-¿Qué?- le pregunto para asegurarme que
he escuchado bien sus palabras
-Que no quiero bailar contigo – Contesta y entonces por primera vez puedo
contemplar sus ojos azules sosteniendo mi mirada, no es un azul normal es un
azul tan claro que parece espectral, no lo había notado hasta ese instante pero
vaya que la muchacha era guapa, se levanto y la seguridad con la que volvió a
hablar tomo con la guardia baja
–No voy a ser cómplice en tu escenita –
Luego de espetarme esas palabras en la
cara se adelanta por la estancia para salir de allí, me quedo mirando y por
alguna razón orgullo tal vez la sigo.
Es increíble como un par de minutos
antes hubiera preferido no tener que bailar con ella pero ahora estoy cruzando
la habitación para llegar hasta ella. La alcanzo justo cuando cruza el umbral
-¡Oye espera! – digo mientras me acerco
para poder girarla hacia mí pero ella levanta las manos rápidamente en gesto de
prevención y prefiero no tocarla, así que al contrario me sitúo delante de ella
y exhalo, me siento como idiota ¿Qué voy a decir ahora?
-Yo... no sé de qué estás hablando – le
digo al fin, ella levanta una ceja – ¿En serio?- pregunta y al hacerlo noto lo
terriblemente sexy que me parece ese gesto en una mujer
-Por qué no parece como que seas un
imbécil por más que intentas actuar como uno, y no sé qué problemas tengan
Henry y tu, ni me importa si quieren debatir su hombría como grandes machos
para ver quién merece estar con Miranda pero yo no pienso ser partícipe del
asunto y no me importa –
Mientras habla puedo observarla por
primera vez, y me refiero a observarle a detalle puesto que antes apenas había
dado una rápida mirada sin importancia. Es alta, no tanto como Miranda pero si
considerada alta ya que fácilmente mide más del metro sesenta y pico, su piel
es blanca y sus cabellos castaños caen en ondas sobre su espalda, sus rasgos
son finos y dulces como tallados sobre mármol, y aun con el ceño fruncido luce
radiante, no tiene las curvas de Miranda y es mucho más delgada que ella, de
senos pequeños y caderas amplias pero incluso la exuberancia de Miranda queda
fácilmente opacada con la finura y la delicadeza de Joanne
-¿Lo siento si? – sueno demasiado idiota
pero aún así logro que ella me mire ablandando ligeramente el rostro, me
descubrió y no vale la pena negar que tiene razón
-Soy un imbécil así que te equivocas en
eso, pero en cuanto al resto si es cierto, yo amo a Miranda, la he amado desde
que éramos niños y a lo mejor me merezco esto por ser el imbécil que soy y debo
pedir que me disculpes por ello –
No intentaba sonar desesperado y sin
embargo por la forma en que las palabras salieron de mi boca cualquiera habría
podido imaginar lo contrario.
Ella asintió sin decir nada y continuo
caminando, yo sentí como mis manos colgaban en ambos lados de mi cuerpo como pesos
muertos, más pesados de lo normal.
-¡Joanne! - Grite y no pensé siquiera en mis palabras,
ella giro y entonces todo salió de pronto - ¿Quieres salir conmigo?- y antes de
que ella pudiera decir nada dije –Por el mal rato, déjame disculparme contigo –
Ella suspiro y puse una sonrisa de esas
que a veces le ponía a Miranda cuando se molestaba conmigo, intentando parecer
encantador –Prometo intentar no ser un imbécil-
dije y por alguna razón desee que ella no me rechazara.

