sábado, 16 de noviembre de 2013

Bueno, lo prometido es deuda; Así que aquí les dejo el capitulo ORIGINAL y de mayor calidad de Estación, perdón por no cambiar el nombre de los personajes como lo había prometido pero es que siento que pierden su esencia. Me fue muy difícil  intentar encontrar los nombres perfectos y finalmente decidí que no puedo poner otro nombre a Joanne o a Oliver por que entonces dejarían de ser ellos. Notarán como les había comentado que la calidad de este capitulo es mucho mayor; personalmente preferiría seguir con esta versión, pero al igual si alguien quiere seguir leyendo la anterior puedo enviarle los capítulos con mucho gusto. ¡¡Ojala lo disfruten!!

****




CAPITULO I

-Y por si te interesa para mí no es cómodo estar en un lugar lleno de gente a la que no conozco –
-Intenta socializar y deja de ser tan quejosa –
-¡Pero Henry, no los conozco!-
-¿Y cómo coño quieres conocerlos si no intentas socializar?-
Suelto un bufido y me cruzo de brazos mientras mi hermano mayor se levanta y camina hacia un grupo de desconocidos para saludar. Hace ya dos años que Henry termino la universidad pero aun sigue acudiendo a cada evento social e incluso sigue participando con sus compañeros de fraternidad en la selección de nuevos miembros.
Miro a mi alrededor hay al menos unas cuarenta personas, ningún novato a parte de mi, sin embargo yo soy privilegiada eso es lo que Henry lleva diciéndome desde que llegamos aquí.
Mi hermano es alto y luce guapísimo con su traje negro que es demasiado formal para la situación aunque nadie parece notarlo o quizá se deba solo al respeto ciego que sienten por él, aun así me doy cuenta que tal vez el pensó lo mismo porque ya no lleva corbata

-¡Joanne! – un grito entre la gente me llama

Giro la cabeza intentando identificar a quién llama pero inmediatamente unos brazos me toman en un abrazo asfixiante y entonces una vez que me libero los cabellos rubios de Stephanie me caen sobre los ojos

-Sabia que el amargado de Henry te traería – dice la rubia sonriendo y llevándose a los labios la pajilla para sorber un trago de lo que sea que está servido en su vaso.

-Pero ven, no te quedes aquí que tengo que presentarte al resto – Stephanie me toma por el codo y me jala en dirección a la multitud, yo logró echar una mirada rápida a mi hermano pero al parecer ahora se ha encontrado con alguien aun que no puedo distinguir a la otra persona porque la espalda de Henry cubre por completo a la figura de la persona que está frente a él

-¡Chicos, chicos!- Steph sube un poco demasiado la voz intentando captar la atención del grupo de personas que están sentados alrededor de una mesa para café jugando  con lo que parece un juego de Monopoly aun que es confuso por qué nunca lo había visto en la vida y las ilustraciones sobre la base de cartón son demasiado sugestivas para un juego de mesa infantil

-Quiero presentarles a Joanne B..- un hipido le interrumpe antes de que termine de mencionar mi apellido, se lleva la mano a los labios y suelta una risita tonta, con lo cual confirmo mis sospechas con respecto a que su bebida no era precisamente soda.
El grupo de la mesa, apenas me mira y contesta con un “Hola” grupal que me recuerda  a un grupo de niños en el aula de clases, entonces todos giran su atención hacia una chica de cabellera pelirroja que se saca el  top quedando en sostén y lo arroja sobre la mesa, todos gritan y Steph le da otro trago a su bebida.

-Quizá tu amiga debería jugar – comenta un chico de  cabellos rubios quien está sentado en el suelo y quién a primera vista parecía estar en traje de baño pero  al mirar reconozco que lleva solamente unos bóxers.

Steph se gira y sonríe para animarme, en ese instante todas las miradas que habían estado concentradas en el juego se ciernen sobre mí esperando a que acepte o a que me niegue como una cobarde pero antes de que pueda contestar nada la mano de Henry me toma por el codo y me saca de ahí –Veo que ya conocen a mi hermana – dice, quedando junto a Steph y acaparando ahora todas las miradas que hace un momento estaban sobre mi – por lo que supongo está de más advertir lo que puede suceder si alguno de ustedes posa siquiera una mirada lasciva sobre ella –

El  tono de Henry es tranquilo, pero suena más como una amenaza que como una advertencia, los demás vuelven a su juego como si nunca hubiera llegado allí con Steph y antes de movernos de ahí puedo ver que Henry suelta una mirada asesina sobre Stephanie.

Por extraño que parezca no siento miradas a mi espalda cuando Henry me obliga a caminar con él por la estancia, quizá no exageraba después de todo con el respeto hacia él o quizá se debe a algo más, ¿tal vez miedo? No lo sé, pero me siento un poco extraña ahora que he comprobado por mi misma lo importante que debe seguir siendo mi hermano.

-Miranda, ella es mi hermana – Henry se dirige a una chica de cabellos marrones que está sentada sobre un banco y apoyada en la barra de la cocina.

La chica sonríe de manera honesta y se levanta por lo cual puedo darme cuenta de que es más alta que yo, se acerca y me da un abrazo que por alguna razón que no entiendo me hace sentir incomoda –Es un gran placer conocerte por fin -  espeta con un tono demasiado entusiasmado para mi gusto.

Asiento con la cabeza aun que estoy muda, realmente no sé quién es esta chica ni por qué el tono, pero antes de que pueda preguntar nada Henry posa su mano sobre el hombro desnudo de la chica – Joanne aun no sabe nada sobre ti querida, perdona por no haberle dicho antes pero ella apenas llego hace unos días y quería que fuera una sorpresa – la chica lo piensa un segundo pero Henry le regala una de sus sonrisas más convincentes por lo que ella le responde con otra –Esta bien – dice finalmente y entonces por la manera en que ella intima con él lo entiendo todo.

-Oh, ¿ustedes?- me esfuerzo un poco por parecer sorprendida, como si de pronto comprendiera la situación y me alegrara realmente por eso –Me da mucho gusto por ambos- sueno mucho más convincente de lo que esperaba y mi hermano abraza a la chica quién rápidamente se presiona contra él y le besa de una manera que me hace poner los ojos en blanco deseando que se vallan a un lugar más privado

-¿Otra vez? alguien tíreles una cubeta de agua por favor!- Un chico de cabellos castaños, más oscuros que los míos y con los ojos marrones aparece del otro lado de la pareja, estos se separan y mi hermano le lanza una mirada matona que el ignora por completo, Miranda suelta una risilla tonta y se gira para saludarle con un beso en la mejilla y un abrazo

-Siempre tan gracioso Oliver – Henry masculla entre dientes y el chico hace un ademán con la mano
-Sí, si ya. A mí también me da mucho gusto verte – El chico contesta después de haber prolongado demasiado el abrazo con Miranda, quizá para molestar a mi hermano
Henry bufa y  la chica le acaricia suavemente el hombro para tranquilizarlo, luego de manera inmediata habla

-Oliver ella es Joanne, la hermana de Henry –

Y entonces como recién notando mi presencia ahí, el chico me mira por vez primera y al cruzar su mirada siento una extraña sensación en el estómago, sonrió torpemente pero él solamente asiente

-Mucho gusto- dice, sin siquiera ofrecer la mano y vuelve a mirar a mi hermano.

Por alguna razón me siento un poco incómoda y es más tarde cuando noto la razón. Durante el resto de la velada los cuatro nos dirigimos a una parte de la estancia menos concurrida, Henry sirve tragos para todos salvo para mí a quién solamente me ofrece una soda con agua mineral, Oliver y Miranda hacen chistes todo el tiempo y en repetidas ocasiones Miranda intenta inmiscuir a Henry en los mismos, sin embargo es más que obvia la hostilidad entre Oliver y mi hermano, ambos se sostienen la mirada e intentan acaparar la atención de Miranda por el mayor tiempo posible, ella al notarlo intenta romper la tensión mirándome y haciendo alguna que otra pregunta dirigiendo así la atención hacia mi persona, cosa que por cierto se vuelve más incómoda cada vez hasta que al cabo de un rato una chica de cabellos oscuros y ojos verdes se suma al grupo y entonces la atención de Miranda esta sobre ella y tanto Oliver como Henry miran hacia direcciones diferentes.

Miranda presenta a la chica como Tatiana y por la manera en que Oliver y ella se ignoran mutuamente puedo deducir que no se llevan bien, aun que más tarde y para mi sorpresa descubro que es su hermana. Ambas parlotean acerca de moda y chismes y me obligan a participar en su conversación, yo intento responder lo menos brusca posible pero la realidad es que en un principio no quería acudir al lugar y ahora ya no soporto estar haciendo el tonto con la novia de mi hermano y una desconocida cuyo hermano obviamente babea por Miranda, entonces alguien cambia la música en el lugar y Tatiana se levanta y comienza a bailar encaminándose a la pista, rápidamente está rodeada y me sorprende la facilidad con la que una chica puede llegar a llamar la atención, entonces Miranda se anima y la veo dirigirse a mi hermano quién parece renuente

-No creo que sea conveniente dejar a mi hermana aquí sola – espeta en su defensa, entonces rápidamente Oliver interviene

-Pues entonces baila conmigo – levanta los hombros intentando parecer inocente y Henry le lanza otra mirada asesina

-Perfecto, entonces bailemos cariño y Oliver aquí voluntario quizá pueda sacar a Joanne a la pista – Henry lo hizo, jugo sucio utilizando la oferta de Oliver en su contra, este se gira y posa su mirada sobre mi y siento como los colores se me suben a la cara

-Está bien- Oliver asiente y noto en su tono que en realidad no está aceptando su derrota sino que busca una nueva manera de molestar a mi hermano y me molesta un poco que quiera utilizarme a mi

-¡Bailemos entonces!- Miranda palmea las manos y pone una sonrisa, antes de jalar a mi hermano hasta el gentío

Oliver los mira perderse entre la veintena de personas y me mira ofreciéndome la mano y haciendo un gesto señalando hacia la pista –Vamos también – dice

Yo frunzo el ceño mirando su mano –¡No quiero bailar contigo!- le suelto de pronto y entonces por primera vez en la noche parece interesarse en algo que digo

-¿Qué?- pregunta en un gesto como si no hubiera entendido por completo el significado de mis palabras

-Que no quiero bailar contigo – le respondo manteniendo el tono sobrio y sin quitarle la mirada de encima, pero antes de que pueda decir nada me levanto –No voy a ser cómplice en tu escenita – le espeto en la cara y atravieso la sala hasta el exterior.


***

Henry es un idiota, y por más vueltas que doy al asunto no logro entender que encontró en el Miranda que pudiera hacerla elegirlo. Me cruzo de brazos y miro hacia el otro lado, idiotas, idiotas y más idiotas; realmente no soy fan de las fiestas de fraternidad pero no podía permitir que este imbécil se aprovechara de Miranda así que decidí venir y aquí estaba, por si eso fuera poco a Tatiana se le ocurrió la majestuosa idea de asistir, la miró exhibirse como tantas veces hasta la improvisada pista de baile e intento no soltar un bufido o una palabrota, estoy a nada de explotar en contra de todos pero me contengo, entonces Miranda se anima a bailar y cuando el amargado de Branford se niega siento la sonrisa en mis labios, giro rápidamente la cabeza

 –¿Pues entonces baila conmigo?-  le digo a Miranda mientras levanto los hombros como si fuera lo más inocente del mundo, veo una sonrisa dibujarse en su cara y me concentro en ella ignorando el hielo que atraviesa desde la mirada de Brandford y entonces sus palabras me toman por sorpresa

-Perfecto, entonces bailemos cariño y Oliver aquí voluntario quizá pueda sacar a Joanne a la pista – Pienso que es un hijo de puta y ha tomado partida de mis propias palabras, pero claro ¿Qué podía esperarse de un maldito abogado?

Asiento intentando no parecer demasiado afectado, ya me las ingeniare después para cobrarle esta al mal nacido.  Miranda palmea animada y lo jala a la pista, probablemente presiente que de estar cerca unos segundos más cualquiera de los dos terminara matando al otro, yo los miro caminar a la pista y seguramente por obra de Miranda ambos se pierden entre el gentío. Sentada allí sin decir nada está la hermana de Branford, una novata. Suelto el aire de los pulmones y me resigno, sin siquiera mirarla le ofrezco la mano, pienso llevarla a bailar un par de piezas y luego largarme de allí –Vamos también- le digo esperando que esas dos piezas pasen rápido pero sus palabras me toman desprevenido

–¡No quiero bailar contigo!-  Sus palabras me toman por sorpresa y me giro

-¿Qué?- le pregunto para asegurarme que he escuchado bien sus palabras

-Que no quiero bailar contigo –  Contesta y entonces por primera vez puedo contemplar sus ojos azules sosteniendo mi mirada, no es un azul normal es un azul tan claro que parece espectral, no lo había notado hasta ese instante pero vaya que la muchacha era guapa, se levanto y la seguridad con la que volvió a hablar tomo con la guardia baja

 –No voy a ser cómplice en tu escenita –
Luego de espetarme esas palabras en la cara se adelanta por la estancia para salir de allí, me quedo mirando y por alguna razón orgullo tal vez la sigo.

Es increíble como un par de minutos antes hubiera preferido no tener que bailar con ella pero ahora estoy cruzando la habitación para llegar hasta ella. La alcanzo justo cuando cruza el umbral

-¡Oye espera! – digo mientras me acerco para poder girarla hacia mí pero ella levanta las manos rápidamente en gesto de prevención y prefiero no tocarla, así que al contrario me sitúo delante de ella y exhalo, me siento como idiota ¿Qué voy a decir ahora?

-Yo... no sé de qué estás hablando – le digo al fin, ella levanta una ceja – ¿En serio?- pregunta y al hacerlo noto lo terriblemente sexy que me parece ese gesto en una mujer

-Por qué no parece como que seas un imbécil por más que intentas actuar como uno, y no sé qué problemas tengan Henry y tu, ni me importa si quieren debatir su hombría como grandes machos para ver quién merece estar con Miranda pero yo no pienso ser partícipe del asunto y no me importa – 

Mientras habla puedo observarla por primera vez, y me refiero a observarle a detalle puesto que antes apenas había dado una rápida mirada sin importancia. Es alta, no tanto como Miranda pero si considerada alta ya que fácilmente mide más del metro sesenta y pico, su piel es blanca y sus cabellos castaños caen en ondas sobre su espalda, sus rasgos son finos y dulces como tallados sobre mármol, y aun con el ceño fruncido luce radiante, no tiene las curvas de Miranda y es mucho más delgada que ella, de senos pequeños y caderas amplias pero incluso la exuberancia de Miranda queda fácilmente opacada con la finura y la delicadeza de Joanne

-¿Lo siento si? – sueno demasiado idiota pero aún así logro que ella me mire ablandando ligeramente el rostro, me descubrió y no vale la pena negar que tiene razón

-Soy un imbécil así que te equivocas en eso, pero en cuanto al resto si es cierto, yo amo a Miranda, la he amado desde que éramos niños y a lo mejor me merezco esto por ser el imbécil que soy y debo pedir que me disculpes por ello –

No intentaba sonar desesperado y sin embargo por la forma en que las palabras salieron de mi boca cualquiera habría podido imaginar lo contrario. 

Ella asintió sin decir nada y continuo caminando, yo sentí como mis manos colgaban en ambos lados de mi cuerpo como pesos muertos, más pesados de lo normal. 

-¡Joanne!  - Grite y no pensé siquiera en mis palabras, ella giro y entonces todo salió de pronto - ¿Quieres salir conmigo?- y antes de que ella pudiera decir nada dije –Por el mal rato, déjame disculparme contigo –


Ella suspiro y puse una sonrisa de esas que a veces le ponía a Miranda cuando se molestaba conmigo, intentando parecer encantador –Prometo intentar no ser un imbécil-  dije y por alguna razón desee que ella no me rechazara.

viernes, 18 de octubre de 2013

La "otra historia"

Que tal mis estimados lectores!! 
Bueno originalmente se había escrito otra versión de estación, y tras estar ojeando los borradores me di cuenta de que esta versión es mucho mejor a la que actualmente les he estado presentando, pero para evitar que ustedes se hagan pelotas comparando una u otra versión e deicidio cambiar los nombres de los personajes y publicarla al mismo tiempo, de hecho al hacer lectura podrán notar también que esta es una versión mucho más trabajada, en cuanto a diálogos y agilidad en los personajes, siendo honesta a mi me ha gustado bastante más, sin embargo si alguien quiere continuar con la versión anterior de la misma manera puede hacer la excepción e ir alternando por allí uno que otro capítulo. 

Últimamente también como lo han notado, he tenido realmente muy poco tiempo para actualizar el blog y por ende tengo un montón de texto que corregir y transcribir antes de publicar, espero sean pacientes al respecto y prometo pronto traer novedades, adelantos y algún nuevo material de lectura... Un capítulo de sobrevivientes quizá? Quien sabe, ustedes solo sigan al pendiente del blog ;) 

Gracias ! 

martes, 17 de septiembre de 2013

Gráficos Sobrevivientes

Les presento a Benjamín Rey ;)
Datos curiosos: es un elemental y al igual que su hermana, Ben también maneja el fuego.

Y esta otra nuestra Tara Rey, descubre más de ella siguiendo el blog ;)

Adelanto del Capitulo I Sobrevivientes

El cielo se notaba gris, cerca estaría de llegar una tormenta pero a Tara no le importaba, estaba acostada sobre el césped con los ojos cerrados, tenía los brazos extendidos como si hubiera estado haciendo ángeles sobre la tierra  
- A Eva no le gustara que te hayas vuelto a teñir - , la voz de Ben la obligo a abrir los ojos, al hacerlo el chico dio un salto  
-Tara!- metió rápidamente las manos a los bolsillos mientras ella se incorporaba quedando sentada y recargándose en sus codos  
- ¿Qué?- pregunto de pronto asustada 
 -¡Tus ojos!-  señalo Benjamín quien de pronto tomaba su mochila y rebuscaba hasta sacar una pequeña caja de lentillas, Tara se llevo las manos a la cara un poco y visiblemente angustiada mientras el chico le ofrecía la caja de las lentillas  
-Pero mis manos están sucias y llenas de tierra!- espeto ella mientras la luz del sol le pegaba directamente en el rostro haciendo relucir el iris de color púrpura que le daba a la chica ese aire de fantasía y a la vez sobrenaturalidad, justamente lo que toda la vida habían estado evitando parecer. 
-Ya, no importa - contesto el chico chasqueando y sacándose unas gafas oscuras del bolsillo de la chaqueta  -Toma, póntelas - 
Ella obedeció sin inmutarse y tras levantarse del suelo se sacudió los vaqueros y se paso una mano por el cabello enmarañado de la nuca -El púrpura me queda natural - exclamo ella mientras le guiñaba por encima de las gafas antes de volvérselas a acomodar, Benjamín hizo un mohín y ella soltó una risilla a sabiendas de que eso molestaría al chico.  
Tara y Ben Vivian en un pequeño barrio de clase media en Kingston Massachusetts, se habían mudado allí hacia algunos años, sin embargo Eva había encontrado tan encantador el lugar que decidió que se establecerían allí. Caminando por la Calle y con sus sombras proyectadas tenuemente sobre el pavimento se notaba la diferencia de estatura entre Tara y Ben, Tara era no demasiado alta apenas y medía poco más del metro y medio de estatura, un metro y cincuenta y siete exactamente, le frustraban los tres centímetros que podrían hacer la diferencia entre una estatura baja y la media, sin embargo así era y ella se había resignado a creer que crecería unos cuantos centímetros más hacia ya un par de meses atrás; además Tara y Owen diferían de mucho más que su estatura, pesé a que el mundo les consideraba como si fueran familia, Owen era alto de tez morena y cuerpo atlético, su nariz respingona y sus ojos verde oscuro con amplias pestañas oscuras que le hacían lucir picarón debajo de una mata abultada de rizos oscuros, Tara era al contrario de tez clara, no lo suficientemente como para ser considerada caucásica pero si clara como si tuviera ascendencia latina o italiana, sus ojos grandes y redondos, enmarcados por espesas pestañas castañas cubiertas de máscara para pestañas negra y delineador de ojos negro lucían usualmente un color avellana detrás de las lentillas que ocultaban el inusual color violeta de sus iris; a Tara además le gustaba llevar el cabello recortado por arriba de los hombros y con mechones de colores, tenía las orejas perforadas con dos aros de plata en cada una aún que no piercings en el rostro ni en la parte alta de las orejas, no le gustaban demasiado los accesorios que incluían el dolor físico como tatuajes o los propios piercings pero le habían agujerado las orejas de pequeña y ella decidió hacerlo de nuevo para no lucir como todas las demás chicas que llevaban solo un par de aretes.  
A Tara le gustaba destacar, eso estaba claro aún que a su propia y peculiar manera, en ese momento llevaba vaqueros, un sujetador negro y una playera holgada sin mangas de color gris con un estampado al frente que presumía la cara de un gato fumando una pipa, un estampado atractivo por cierto que ella misma se encargo de diseñar en photoshop hacia como un mes antes, Ben llevaba una camiseta roja y vaqueros rectos, nada impresionante sin embargo se veía guapísimo, Tara lo había previsto hacía un par de años, que Ben sería un tipo muy atractivo, sin embargo cuando el la pillaba mirándole con ojos de gato enternecido ella desviaba la mirada inmediatamente, para Eva ellos eran sus hijos, aún que tampoco era que Eva fuera lo suficientemente mayor como para ser su madre. 
Caminaron hasta llegar al KFC y Ben se adelanto 
 -¿Quieres algo para la cena?-  pregunto mientras Tara le perseguía y entraba por la puerta que Ben detuvo para que ella entrara, pidieron pollo frito para llevar y una porción extra de puré de papa para Tara  
-¿Sabes que nos han confirmado en el Midnight para la próxima semana? - pregunto Ben con un tono casual que logró encender el brillo en la mirada de Tara al instante, 
 - ¿Juras?, ¡No lo puedo creer!- soltó la chica de repente pegando un jalando por la camiseta al chico para acercarlo y plantarle un beso en la mejilla antes de alborotar sus rizos esponjados, 
 -En el midnight.... woow- Tara suspiro y se recargo sobre el mostrador mientras una chica detrás de este les entregaba su orden y Ben sacaba su cartera para pagar la nota. 

Salieron del lugar luego de que la chica le devolviera el cambio a Ben junto con una miradita coqueta, Tara puso los ojos en blanco cuando notó que Ben le respondía el gesto con un guiño y anduvieron unos metros antes de que Tara volviera a recordar la noticia -Parece como si hubiéramos esperado una vida por esto - soltó de pronto levantando las manos al cielo, Benjamin la miro sonriendo -Ya, por eso he querido ser yo quién te lo dijera, sabía que te encantaría la idea y me hubiera matado que Andre o Thomas te lo dijera - 
-Es que... VAMOS A PRESENTARNOS EN EL MIDNIGHT!- Repitió Tara levantando la voz hasta un grito, -AL MIDNIGHT WUUUUH!- entonces de pronto además de gritos empezó a saltar mientras lo repetía una y otra vez -No puedo creer que de verdad nosotros subamos al escenario en el midnight... - 
Luego de un rato por fin termino de demostrar su efusividad, y entonces su cabeza comenzó a cuestionarse otras cosas -Oh.. espera y- detuvo de pronto a Ben con  una mano al tiempo en que ella misma se paraba en seco delante de la puerta de madera desteñida de su domicilio - Y ¿Cómo es que lo consiguieron? ¿Qué ha dicho Eva? Ella nunca nos dejará con tanta gente tenemos que buscar la mejor manera de decirle que - 
-¿Decirme que?- La puerta se abrió y una mujer con apariencia de tener veintimuchos o treinta y pocos salió al umbral, tenia el cabello negro y lacio hasta la cintura y los ojos de un color azul tan claro como el cielo por las mañanas, Tara se paro en seco y miro a Ben de reojo, Ben levanto los hombros y la bolsa del pollo frito que llevaba en una mano 
 - Decirte que debimos avisarte que no era necesario que prepararas nada para la cena - 

jueves, 8 de agosto de 2013

Sobrevivientes

 - PRÓXIMAMENTE -



Tara tiene dieciocho años, esta en su ultimo año del instituto, le gusta diseñar su propia vestimenta, teñir su cabello de colores y cantar en su banda de Punk-Rock. Benjamin es su mejor amigo y ambos se conocen de toda una vida, Tara tiene un cariño sumamente especial por Ben, el ocurrente bromista e impetuoso Ben, ambos viven juntos bajo la tutela de Eva, quién los ha educado como si fueran sus hijos. La vida de Tara parece completamente  normal, incluso cuando conoce a Cedric, un chico de clase alta y de quién Tara no puede evitar sentirse encantada por él, sin embargo las cosas no son como parecen puesto que ni Tara ni Ben son lo que parecen, descendientes de una raza ancestral la cual durante siglos ha sido cazada en secreto y sin piedad. Las cosas cambiaran cuando Tara descubra que en realidad Cedric tampoco es el inocente y dulce joven que parece, sino el cazador asignado con la misión de asesinarla. 

Estación - Capitulo V

Capítulo V 
Sueños de cosas que nunca fueron 

Ves cosas y dices, "¿Por qué?" Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, "¿Por qué no?". 
George Bernard Shaw 


Sin saber exactamente como, Oliver condujo de regreso a Cambridge, llego a su departamento y se encontró con la versión popular de resacón americano; Edward tirado sobre la alfombra con la ropa hecha jirones alcoholizado hasta la médula, se pregunto como es que había regresado, sobre todo por que al parecer aún continuaba en estado etílico. Oliver ayudo al chico a levantarse, le saco la camisa y le aseo lo mejor que pudo para ahuyentar el olor a vómito, luego le dejo sobre la cama sin deshacer y se abrió paso propiamente hasta la ducha.  

Sólo mientras el agua helada le caía por el adolorido cuerpo, Oliver pudo permitirse mostrar debilidad, el agua le picaba como agujas heladas pero solo ayudaban a distraerlo de un dolor mayor, el dolor que sólo un corazón roto puede provocar. 

*** 

Joanne llego a casa poco antes de que el sol se ocultara en el horizonte, esa mañana había despertado recargada en el pecho de Oliver aun que hasta cierto punto ambos continuaban siendo extraños, sus ropas estaban sucias y  húmedas, ella se había apartado con cuidad, intentando no despertar al chico, había enroscado los brazos alrededor del cuerpo y había echado a andar de regreso a la casita azul.  

Al parecer la fiesta había terminado hacia unas horas, ya fuera por agotamiento o por embriaguez, o quizá por que alguien había tenido la grandiosa idea de seguir la fiesta en algún otro lugar... mientras caminaba Joanne intentaba no lastimar sus pies desnudos con vidrios rotos y basura que estaba por todos lados, se pregunto como es que nadie decía nada con respecto a las supuestas fiestas semestrales que se celebraban en ese lugar, provocaban un montón de ruido, reunían a un montón de ebrios y dejaban tanta basura que parecía el Times Square luego de la fiesta de año nuevo. No encontró a Ed, ni rastro de él por ningún lugar y sintió un poco de culpa con el chico que se había mostrado tan amable y a quién ella había dejado plantado, al desaparecer durante toda la noche con un extraño, encontró su pequeño bolso, impresionantemente intacto detrás de un sillón en la salita principal, dónde había supuesto la noche anterior que sería un lugar seguro para guardarlo.  

Abrió el pequeño bolso y saco el móvil, miro la pantalla, varías llamadas perdidas, camino con cuidado de no lastimarse o tropezar con alguno de los cuerpos alcoholizados que al parecer habían caído en el transcurso de la mañana luego de haber velado entre música, alcohol y otras sustancias prohibidas, marco entonces un número en el móvil y llevando el auricular a la oreja escucho el tono al otro lado de la línea, una voz contesto y ella en casi un susurró solamente espeto -Soy Emma, ¿Puedes recogerme? -   


-Haber si lo entiendo todo...- Edward le daba vueltas  al wafle que tenía a medio comer entre los dedos, justo haciendo círculos , frente al cansado rostro de Oliver.  
-¿Entonces, luego de que Miranda te rompiera en pedazos tu amargado... digo... de que Miranda demostrara que  tu tenías un corazón el cual romper, saliste a embriagarte y conociste a una chica súper sexy con quien pasaste la noche? -, Ed entrecerró los ojos y dio una mordida a su wafle, luego trago y le mostró los dientes en una sonrisa un tanto maliciosa, -Eso es.... macho! - exclamo de repente con una inesperada palmada sobre la espalda de su amigo y una palpable excitación en la voz.  

Oliver meneo la cabeza -No es lo que tu sucia cabeza tiene en mente Ed, ya te lo dije, la conocí y técnicamente pasamos la noche juntos... dormidos... empapados y debajo de una manta - Oli puso mucho énfasis en la palabra "dormidos" aun que para Ed tenía la misma emoción que si hubiera dicho "Sexo salvaje en la playa", al notarlo Oliver puso los ojos en blanco e ignoro a su amigo quién hacía demostraciones obscenas al respecto con las manos. 


*** 
La semana había transcurrido con la misma poca emoción que había iniciado, todo el mundo hablaba de lo genial que lo habían pasado y los ya iniciados en hermandades presumían sus moretones y sus cabezas calvas por los pasillos del lado de sus nuevos "hermanos", pertenecer a una hermandad siempre le había parecido estúpido a Oliver, quién en sus mejores días había hecho locuras peores que embriagarse y correr desnudo por el campus detrás de un lechón, pero al menos había sido por dinero y no por una falsa e insulsa popularidad de campus. 

Camino sin prestar demasiada atención a nadie en particular y decidió que dejaría a un lado los deberes para relajarse un rato con una lectura, Oliver no era de los que alardearan bastante de su gusto por la lectura, pues eso entre hombres podría tomarse con burlas, incluso él lo sabia por que más de una vez había participado en el acto contra otros compañeros, gracias a dios el campus era enorme y había tantos jardines que era fácil escabullirte detrás de un abeto y ponerte a leer, y así lo hizo, saco un desgastado ejemplar de bolsillo y dejo caer la mochila a un lado sentándose sin cuidado a la sombra de un viejo abeto cerca de la facultad de la escuela de negocios.  

Tennyson! - una vocecilla dulce, cantarina y la cual únicamente recordaba a causa de los sueños de la ultima semana lo sorprendió, volteo la cara hacia la figura que lo contemplaba - No pareces la clase de persona que leería poesía -  el rostro ahora iluminado por la luz del día, le pareció aún más hermoso que la noche en que la había conocido, la chica llevaba un sencillo vestido verde, suelto en el cuerpo con un cinturón ajustado a su diminuta cintura que hacía juego con sus vaqueras, la contemplo como si ella fuera un espejismo y sin pensar enarbolo una sonrisa picara y amable -Y tu no pareces de la clase que suele utilizar botas vaqueras, Hanna Montana -  ella soltó una risilla y se sentó junto a él, el suave cabello le golpeaba las mejillas, lo llevaba suelto y suaves ondas se formaban en las puntas -Ya, me has pillado - contesto mientras cruzaba los brazos sobre las rodillas y miraba el pasar del resto de los estudiantes.  -Tampoco recuerdo que te hubieras despedido - dijo de pronto Oliver mientras la chica desviaba sus ojos color del mar hacia él, su gesto cambio de repente apretando ligeramente los labios - ¿Tenía que haberlo hecho?- pregunto de pronto en un tono un tanto altanero mientras levantaba una ceja, Oliver entonces recordó la noche en la que la vio por primera vez, una flor hermosa pero letal, cuya belleza solo era re considerable luego de haberse pinchado con sus espinas cargadas de agonía.  

Oliver quería decir algo más pero de pronto y sin pensarlo las palabras salieron brotando como agua de sus labios - ¿Por qué no salimos el viernes? - la chica abrió los ojos como platos ante la repentina e inesperada invitación del chico - ¿A caso me estas invitando a salir?-  pregunto de pronto mientras Oli sacudía la cabeza lenta e involuntariamente asintiendo, mordiendo ligeramente sus labios como si no quisiera dejar abrir la boca y cometer otra imprudencia. El rostro de Joanne se relajo, frunció el ceño en gesto pensativo mientras su mirada, se desviaba hacia el césped y finalmente hablo - El viernes estoy ocupada - Oliver entonces sintió como un agujero de decepción pero antes de que pudiera replicar, la mirada clara de Joanne se poso en su cara y continuo - Pero el Sábado, puedes pasar por mi después de las seis - ella abrió entonces su bolso y tomo un bolígrafo, le tomo el libro de las manos al chico y anoto un número, luego antes de dejarle de nuevo el libro en la mano leyó -"Pequeña flor, si pudiera captar tu esencia, Entendería qué es el hombre, qué es Dios. "- le miro con un rostro interrogante y se levanto del suelo. 

Oliver entonces soltó el aire que sin darse cuenta había reprendido en los pulmones y asintió - Te llamaré- aseguro casi mas como una amenaza, mientras Joanne guardaba su bolígrafo y sacudía la falda de su vestido, -Lo sé - comento con un tono lleno de seguridad que daba la impresión de que la chica jamás era contrariada y al contra conocía las reacciones exactas de cada alma que antes de él la hubieran intentado abarcar.  
-Y yo esperare a que lo hagas - admitió al final con un tono nada cortante a como era de esperar, mientras se giraba y se volvía por donde había llegado; Oliver la miró marcharse, toda ella altiva, era casi como imposible la manera en que su delgada figura podía destacar de entre el resto de exuberantes curvas y como sin siquiera pretenderlo la chica hacía girar cabezas al pasar con su rostro en alto y el suave meneo de sus caderas, la siguió hasta donde su mirada abarcaba mientras Joanne se perdía entre la gente. - Cierra la boca, ¡estas babeando!- exclamo Edward mientras llegaba desde atrás y le daba una palma en la espalda, para luego dejarse caer a su lado, Oliver giro la cabeza  y trago la saliva contenida, tallándose los ojos y pasándose los dedos por el cabello oscuro - Llevo buscándote un buen rato - comento Edward mientras se estiraba recargando las palmas sobre el césped y mirando a las pasantes - Oh ya sé por que te has escogido este sitio - comento de pronto cuando Oliver notó que aún tenia el libro de poemas en la mano con el número de Joanne escrito en el, lo doblo por la mitad y se lo guardo en el bolsillo sin llamar demasiado la atención de Edward.  

-Aquí es por donde desfilan todas las pollitas de la escuela de Negocios - Edward hablaba de pronto sin hablar en serio, y Oliver pudo notarlo soltar... ¿un suspiro? -Pero ahora no estoy disponible, ya no más..... - comento el chico con un tono de ensoñación, mientras un rizo rubio le caía sobre los ojos, Oliver levanto las cejas sin entenderlo del todo - Supongo que entonces lo de tu y la chica va en serio...- y Ed asintió aun con el rostro lúcido en su ensoñación - Extrañare a esos bombones, pero es hora de ser un hombre para una sola mujer - Oliver rodó los ojos y le dio una palmada en la cabeza - Vamos, largo de aquí galán, tengo una práctica en una hora - y sonriendo Edward se levanto del césped y camino alegremente detrás de su amigo...