Capítulo I
Retardos y Zapatillas
La vida es aquello que te pasa
Mientras estas ocupado haciendo otros planes
John Lennon
John Lennon
El reloj
marco las tres de la tarde, el día para Oliver había sido un poco menos pesado
que el anterior, llevaba dormido casi
dos horas después de clase, de su prácticamente única clase del día. Esa noche
Oliver como todas las noches de Jueves, se había reunido con Miranda, su mejor
amiga; tenían una vieja tradición desde niños en la que las noches de jueves se
reunían a mirar películas de horror hasta pasada la madrugada y embotándose de
chucherías.
Esa mañana,
Oliver había olvidado el despertador y se había encontrando a si mismo haciendo
un tiempo record, mientras se levantaba de un salto y llegaba a la ducha, solo
para salir de ahí más rápido de lo que jamás había esperado, se había
encontrado con una camiseta de color gris, unos jeans a medio usar y una
sudadera de los medias rojas, había metido los pies en las zapatillas converse
sin siquiera calcetines y salió volando de su habitación en la residencia
compartida, cruzando el campus a toda velocidad con el cabello empapado, sólo
para lograr escabullirse dentro del aula de clases y encontrar a Ed haciéndole
gestos obscenos y burlándose de él por haber llegado tarde. Pareciera como si nadie hubiera siquiera
notado su retardo, el profesor continuo como si le molestase menos que el
aleteo de una mosca, Oliver se hizo paso hasta sentarse junto a Edward, aún con
las miradas de fastidio en la cara de algunos compañeros cuando casi caía
encima de ellos y las gotas de su cabello se escurrían sobre las notas de estos.
Edward
Harris era el mejor amigo de Oliver desde toda la vida, era de hecho
prácticamente su familia, toda ella desde que hace 15 años los padres de Oliver
fallecieran en un atentado en Londres, fue entonces cuando la familia Harris,
allegada a los Harrington, tomo bajo su tutela al menor, desde entonces Ed y
OIi habían sido prácticamente hermanos.
Oliver
dio un golpe en la nuca a Edward luego de haber tomado asiento en el sitio a su
lado -¿Te parece gracioso?- mascullo por lo bajo, mientras Ed apretaba los
labios intentando evitar soltar una risilla sonora. -¡Casi no he llegado por
culpa tuya!- le reprendió Oliver en un murmuro, mientras Ed luchaba con todas
sus fuerzas por evitar reír en voz alta, y su rostro pálido se ponía de un
color tomate intenso, -Tienes que admitir que fue una jugada limpia - Añadió el
chico finalmente intentando inhalar a profundidad mientras su rostro comenzaba
a volver a su color natural -Además, tú tienes la culpa, si tan solo me
hubieran invitado a embriagarme con ustedes...- Oliver levanto un dedo en gesto
de amenaza y estaba a punto de hablar cuando de pronto una voz desde el frente
llamo la atención de ambos chicos -Señor Harris, Señor Harrington, si hay algo
más interesante que debatir en este momento, que mi clase a todos nos gustaría
que nos lo hicieran saber - La voz del profesor era dura, aun que no sonaba
verdaderamente molesto, era el primer strike, algo así como la primera llamada
de atención, y Oliver sabia que como en el béisbol al Señor Blagden le quedaban
un par de oportunidades antes de ponerse de verdad molesto y sacarlos
arrastrando del aula. Asintió con la cabeza y echo la cabeza al frente mientras
abría sus notas, dejo una hoja en blanco y comenzó a escribir, fingiendo estar
atento continuo en una voz casi inaudible - Miranda y yo no nos embriagamos, tu
mejor que nadie lo sabe - el chico apretó los labios en una fina línea recta y
siguió tomando nota, mientras el profesor les miraba de reojo, como si evaluara
que todo estuviera tranquilo de nuevo, y al notar que al parecer así era,
prosiguió con su clase olvidando la llamada de atención, como en otras
ocasiones.
-¿Cuándo
dejarás de ser tan marica? - susurro de pronto Ed, mientras recargaba los codos
sobre la mesa y miraba de reojo a su amigo quién mantenía la mirada hacia abajo
mirando sus notas -No sé de qué carajos hablas- contesto y desvió de las notas
la mirada un poco solo para girar la cabeza evadiendo el comentario del otro
muchacho. -No finjas que no me doy cuenta de lo que pasa con Miranda - continuó
el chico mientras la mirada de Oliver volvía a las notas, y este levantaba
ligeramente los hombros en señal de un suspiro -No hay nada con Miranda -
contesto finalmente al cabo de unos segundos.
-Hay por
el amor de dios!- exclamo Edward ligeramente exagerado y en un tono ligeramente
más alto de lo normal, el Señor Blagden y el resto de la clase giraron la
cabeza al mismo tiempo hacia donde el chico que además acababa de estrellar la
palma con la mesa, se ponía en un color
escarlata al notar las miradas de todos sobre si, todos excepto por
Oliver que parecía ni notarlo.
-¿Señor
Harris?- La voz del hombre en el podio era dura pero esta vez mostraba un poco
de irritación -¿Acaso no está de acuerdo con Ruskin?, porque de ser así me
interesaría bastante escucharlo debatir la próxima clase - El hombre levanto
las cejas, su gesto indicaba que se sentía complacido, Ed trago saliva y
asintió -Así será Señor Blagden- , tras sus palabras, el hombre exhalo
satisfecho y continuo con su clase, Ed meneo la cabeza en negación, sabiendo
que ahora tendría que estudiar encima a sus deberes para poder debatir en con
respecto al porque parecía estúpido decir que el aspecto de un edificio podría
contribuir a la salud de una persona.
El chico
suspiro con fuerza y lo anoto en el margen de su libreta, resignado a que
Oliver pudiera decir más nada; la clase transcurrió sin demasiadas novedades y
finalmente luego de varios minutos Oliver giro la cabeza y en un susurro dijo
-Se lo diré esta noche...- Ed giro la cabeza con el ceño fruncido como si no
entendiera por completo las palabras del chico -¿Qué?- pregunto alargando
demasiado la palabra, -A Miranda, voy a decirle lo que siento, lo que siempre
he sentido por ella- Contesto Oliver mostrando demasiada pasión en sus
palabras, entonces de repente y sin aviso la clase entera pego un salto y todos
miraron hacia donde estaban los chicos al momento en que Edward yacía de pie
con los brazos extendidos hacia el cielo luego de haber gritado - ¡Aleluya!-,
posterior a eso el Señor Blagden con la cabeza calva completamente roja y
mirándolos con ojos asesinos grito - ¡Fuera de mi clase ahora!-
Al
termino de las clases los pasillos se abarrotaron de gente, aun que Joanne
decidió esperar un poco más antes de salir del aula, habían pasado más de
veinte minutos cuando decidió que quizá ahora todos se habían marchado, puesto
que al parecer el campus completo se encontraba más animado que nunca y es que
la fiesta de bienvenida a los novatos sería esa tarde y todos los novatos
estaban ansiosos por disfrutar de su primera fiesta universitaria.
Joanne
cerro el libro que estaba leyendo y se levanto de su asiento con un movimiento
grácil y femenino, llevaba un vestido color marfil de corte en triángulo con
detalles de diminutas flores en un amarillo casi imperceptible que le llegaba
justo a la rodilla, había usado vestidos y faldas casi toda su vida y sabia
sentarse o levantarse sin arrugar ni un poco la falda, cosa de la que se sentía
orgullosa. Salió del aula notando que aún había uno que otro novato por allí al
parecer sondeando los pasillos y ubicando en donde se encontraría cada aula, y
no los culpaba, ella misma había intentado memorizar la ubicación de cada cosa
en los planos que Henry, su hermano mayor le había dibujado, así evitaría tener
que avergonzarse al llegar un día a la clase equivocada.
Camino
sin prestar demasiada atención a nadie en especifico, al salir del edificio
miro el marrón y el dorado esparcido por todas partes y se sintió maravillada,
era una visión muy hermosa dentro del campus de Harvard, además el clima estaba
templado y hacia un día hermoso pese a que el otoño prácticamente había
comenzado, decidió entonces sentarse en una banca metálica desteñida y
continuar con su lectura, a esta hora muchos chicos estaban ya seguramente preparándose
para tomar partido a la noche en Cape Cod, otros incluso estaban llenando sus
vehículos con artículos playeros, cervezas y otras cosas para pasar el fin de
semana completo tras la fiesta, era como si el campus completo a excepción de
ella misma, estuvieran emocionados por participar. Prosiguió su lectura
restándole importancia al mundo, no era que fuera una fanática de los libros,
pero tampoco tenía demasiados amigos ahora a excepción de estos, así que pasaba
la mayor parte del tiempo con las narices metidas detrás de alguna que otra
novela, le gustaban las de misterio aun que era una chica y claro estaba, tenía
una debilidad mayor aún por las románticas, estaba tan entretenida en su
lectura que no notó de pronto cuando alguien se acerco -Nunca imagine que
Joanne Everhartt pudiera leer algo tan soso como eso - El chico que estaba de
pie frente a ella señalo el libro con un dedo, era alto de cabello castaño,
piel bronceada, nariz respingada y ojos color jade. Bastante guapo a
consideración suya, Matthew Clarke, era alumno de cuarto año en la escuela de
medicina y desde el primer momento en que ambos se toparon a Joanne le había
parecido fascinante, salvo por un detalle, pareciera como si Matt hubiera sido
programado genéticamente para aborrecerla, aun que ella no entendía la razón, o
quizá simplemente su manera de ver la vida, siempre debajo de sus exigencias y
caprichos propios le cegaban, evitando que ella notara que no era el chico
quién la alejaba sino por el contrario, era la chica quién altivamente alejaba
a todos de ella sin comprenderlo del todo.
Joanne
tenso los labios en una fina línea mostrando su enojo, aun que fue por un
momento tan mínimo que el gesto casi lució imperceptible y por el contrario de
lo que otra chica hubiera contestado, ella de pronto cambio la expresión
divertida y altanera para contestar en tono de burla -Sosas, como las chicas de
tu preferencia.... - al ver que el chico se limitaba a poner los ojos en blanco
la chica siguió, su ataque fue similar al mordisco de una serpiente -Por
cierto, hablando de cosas sosas y tu noviecita Elizabeth, ¿Qué se siente ser la
burla del campus, cuando todo el mundo sabe que el jugador estrella del equipo
de básquetbol lleva una cornamenta inmensurable?- el chico de pronto la miro
con un gesto de frustración al tragarse todos los insultos que le venían a la
mente para poder contestar a la chica, finalmente soltó - Puedes parecer un
ángel Joanne Everhartt, pero tu alma está podrida y jamás evitarás dejar de ser
una bruja -
El chico
se dio la media vuelta y se fue de ahí dejando a la chica mirándolo altanera y
soberbia sin contestar una palabra. Finalmente, Joanne se levanto, tomo el
libro y lo arrojo con toda la fuerza que fue capaz contra el tronco de un roble
que se alzaba por detrás de la banca en donde segundos antes había estado y
camino a toda prisa hasta el interior de su
residencia.
Al abrir
la puerta del minúsculo departamento de estudiantes, Joanne se dejo caer contra
la puerta con un nudo en la garganta y la ira en la boca del estómago, estaba
claramente ofendida por el trato que había recibido de Matt, aun que no
esperaba más después de las palabras que le había tirado en cara al chico.
Meses
antes, cuando Joanne había llegado a Harvard para tomar su entrevista con el
decano, había conocido a Matt, le había parecido un tipo agradable, guapo,
inteligente y perfecto, se encontraron un par de veces después de ese día y
Joanne se sentía claramente emocionada al respecto, incluso casi por un momento
ella se sintió capaz de dejar caer abajo el caparazón de frivolidad y mostrarse
como verdaderamente era, y fue luego el día que por fin recibió su carta de
aceptación que llamo a Matt para darle la nueva y acordaron encontrarse en
Newbury cuando, este le presento a Elizabeth la chica con quién aparentemente
había estado saliendo durante los últimos dos años, y de quién más tarde
descubriría, se había hecho una reputación en los últimos meses. Joanne era caprichosa y estaba acostumbrada a
salirse con la suya, por lo que lo de Matt fue suficiente para que en cuestión
de nada, la chica sacara las garras aprovechando cualquier oportunidad de
reproche contra el chico. Jessie, su mejor amiga le había indicado más de una
vez que no era sano para ella encapricharse con Matt y tomarla contra Elizabeth,
si bien era sabido que ella era una zorra, Joanne solo lograba intensificar la
imposibilidad de una oportunidad cuando Matt por fin cediera a dejar a su
novia.
Aún
estaba ahí tragando la bilis cuando su móvil comenzó a sonar, lo busco
rápidamente entre el bolso de libros y contesto. Siempre pasaba los mismo
cuando estaba molesta o triste, solamente el escuchar la voz de una persona en
el mudo era capaz de brindarle la fuerza y el consuelo necesario, Henry su
hermano mayor se había graduado hacia unos meses y ahora trabajaba en el centro
financiero junto a su padre, siempre había sido protector con Joanne pese a su
difícil carácter; Llamaba para recordarle que esa noche habría una
"reunión" en Cape Cod con motivo de dar la bienvenida a los novatos y
ella no podía darse el lujo de no presentarse, puesto que en primer lugar era
una novata, y en segundo él tenía que darle una noticia, le dijo que una
sorpresa la esperaba en su habitación y que esperaba le agradara, además de
indicarle que un chico de su "Aprobación" pasaría a recogerla esa
tarde y que era mejor que comenzara a prepararse.
Tras
colgar el teléfono, Joanne se dirigió a su habitación y no pudo evitar sonreír
al encontrar una caja con un enorme moño color rosa encima del envoltorio
plateado, olvido por completo el incidente con Matt al momento de levantar la
tapa de la caja y encontrarse con una nota
Con los pares que ahora tienes, podrías mantener un país
del tercer mundo, pero como sé que entrarás en pánico por no tener un nuevo
para esta noche, me he tomado precauciones.
- H
Puso los
ojos en blanco y removió las capas de fino papel que protegía el contenido,
unas zapatillas con tacón de doce centímetros en un estampado de serpiente
color turquesa. Reconoció la firma Jimmy Choo de inmediato, pues ya tenía
docenas más en su closet.
