Capítulo IV
Esperanza
Nadie conoce toda la amargura de lo que aguarda en el futuro. Y si de pronto apareciera como en un sueño, la negaríamos apartando los ojos de ella. A esto le llamamos esperanza.
Elias Canetti
La Hoguera estaba encendida y no había nadie ahí, pero daba la sensación de que la gente que la había encendido había percibido la idea de hacer su propia fiesta en la orilla y había algunas bengalas gastadas y tiradas en la arena, aun que por la dirección hacia donde se notaba que habían arrastrado las hieleras y las bengalas que comenzaron a salir lanzadas desde la casita azul donde estaba la fiesta, tanto Oliver como Joanne estaban seguros de que les había hecho cambia de parecer.
Oliver arrastro una manta que se encontraba enroscada en la arena, al parecer decidieron dejarla allí luego de notar que no les haría falta en su nuevo destino, y se la tendió sobre los hombros a Joanne quién se había sentado cerca del fuego. La chica le miro sentarse a un lado, pero no lo suficientemente cerca como para siquiera tocarla -Gracias - musito ella y Oliver curvo ligeramente las comisuras de los labios sin llegar a ser una sonrisa, el chico levanto las rodillas, plantando los pies en la arena y cruzo los brazos alrededor de estas mirando el fuego. - Joanne Everhartt - El chico giro la cabeza hacia la chica quién avergonzada y envuelta en la manta hablaba -Me llamo Joanne Everhartt- Oliver abrió la boca - Oliver Harrington - estiro la mano para tendérsela a la chica, quién le mostraba media sonrisa aún que su rostro no denotaba felicidad. - Gracias por salvarme de una congelación, Oliver Harrington - repuso esta y se movió hasta llegar a junto del chico, se recargo en él y le paso el brazo encima cubriéndole con la manta, luego se separo ligeramente avergonzada - No deberías de estar helándote tampoco- repuso ligeramente ruborizada, pero el rostro de Oliver se mostraba inexpresivo, era como si el peso del mundo cayera sobre él, había pasado la noche entera evitando pensar en Miranda pero ahora por fin caía en cuenta de que la chica a la que amaba estaba con un petulante, idiota y millonario.
Joanne giro la cara mirándolo con curiosidad, el cielo era negro y se perdía con el mar, era como si estuvieran frente a un gran vacío plagado de estrellas, Joanne suspiro - ¿Cómo es ella? - pregunto sin dejar notar ninguna emoción, y Oliver la miro - ¿Quién?-
La mujer, estas así por una chica.... ¿Cómo es ella? - Oliver suspiro y estiro las piernas mirando a Joanne mientras resoplaba ligeramente, virutas de vapor salieron de entre sus labios - No hay ninguna chica - explico él, aunque -Ya no hay ninguna chica - era lo que en realidad quería decir. - Oh...- Joanne se llevo la mano a la boca antes de soltar un estornudo, Oliver sonrió de medio lado -Supongo que creerás que valían la pena -, ahora fue la chica quién le miro sin entender - Me refiero a tus zapatos - señalando los pies desnudos de la chica - Digo... estas empapada y seguramente te vendrá un resfriado, y todo por un par de zapatos! - puso énfasis en lo último como si le quisiera hacer entender que era una locura.
Ella hizo una mueca, claramente ofendida -Lo valían- exclamo de pronto -Eran Jimmy Choo, y sólo hay 300 pares en el mundo - Oliver sonrío y se paso una mano por el cabello húmedo -Bueno, entonces suertudo cualquiera que sea el naufrago que los recoja - bromeo un poco y entonces gracias al fuego pudo distinguir mejor el rostro de la chica, si había pensado que era bella a la tenue luz de la luna, ahora estaba mucho más seguro de que "Bella" no era adjetivo suficiente para describirla. Su piel era blanca y con ligeras pecas rojizas en los brazos, su figura era esbelta y delicada y su rostro, aún con la máscara de pestañas corrida por los ojos, era hermoso. Ambos se miraron durante un momento en incómodo silencio, entonces Oliver no aguanto más y hablo -Así que …. ese hermano tuyo debe ser todo un caso ¿no? - la chica resoplo - y Que lo digas... -
-Pero, lo que no entiendo....- continuó Oliver jugueteando con la orilla de la manta -es ¿Por qué si te molestaste tanto con él, simplemente no te fuiste? - Joanne lo miro de repente y sintió que el rubor le subía por las mejillas -No tenía como...- dijo - No he traído mi coche y el campus esta muy lejos, además no conozco el camino - reconoció al fin la chica, Oliver sonrió divertido y recordó de nueva cuenta la primera impresión que le causo Joanne, similar a un gato e irónicamente pensó que no podría ser un gato, un gato rara vez no encuentra el camino a casa.
-¿Qué es gracioso? - pregunto la chica de repente y Oliver negó sacudiendo la cabeza - Nada, es que ¿Escuchaste el chiste donde un hombre desea deshacerse de su gato, lo pasea por la ciudad e intenta abandonarlo, pero el gato siempre vuelve? -los ojos de Joanne se abrieron como Platos -¿Me estas comparando con un gato?- pregunto en un tono alarmado - No!, no es sólo que …..- Oliver se interrumpió en un ataque de risa y entonces la chica se enfureció -Eso no es ni un poquito gracioso, además es irrespetuoso!- le reprocho, en otras circunstancias sin duda se habría levantado, lo habría abofeteado sin embargo menguo su ira y se levanto lo más seria que pudo, comenzó a andar cuando la voz del chico detrás de ella hablo - Espera por favor.... no lo decía en serio... yo, usualmente suelo tener un filtro para esa clase de comentarios pero es que ….- bajo la cabeza y soltó una exhalación mientras se tallaba los ojos con las palmas, Joanne se sintió un poco culpable por exagerar, era extraño que sintiera compasión por las personas que no eran de su familia, siempre había sido fría y práctica y prefería no involucrarse demasiado pero algo en el tono del chico le hizo quedarse, -esta bien...- respondió al fin con los brazos cruzados sobre el pecho, el cuerpo le daba sacudidas involuntarias a causa del frío, se agacho para tomar una rama y echarla a la hoguera que continuaba ardiendo a pesar de la humedad y el fuego lanzaba reflejos verdes y azules a causa de la sal, al ponerse en pie, se encontró con Oliver cuyos brazos estaban extendidos hacia ella con media sonrisa de disculpa en los labios, sin saber exactamente por que se acerco al chico que ahora estaba además en pie y se dejo abrazar, como si fueran amigos de toda la vida y se estuvieran reencontrando después de una larga ausencia, la chic rodeo el cuerpo de Oliver con sus delgados brazos sintiendo el calor de este, pero para ese momento tenía tanto frío que no le importo lo impropio que pareciera el estar estrechada contra el cuerpo de un desconocido, pero aún sentía el cuerpo congelado y además por alguna extraña razón, era el primer momento en toda la noche en el cual no se sentía pesada e incómoda.
Sin decir más palabras ambos se sentaron nuevamente frente a la hoguera mirando pasar las estrellas y avanzar la noche, hasta que finalmente, luego de un rato Oliver sintió el peso de Joanne descansar sobre su cuerpo, se giro y encontró a la chica dormida profundamente, paso el brazo por su espalda acomodando la húmeda manta sobre ella, le pareció que bajo la luz de las estrellas y el reflejo del fuego, Joanne era aún más bella de lo que ya había jurado, además la serenidad en su rostro le producía una tranquilidad que no creía haber podido encontrar, no esa noche luego de la decepción y del dolor y de la traición y de toda la horda de emociones que había caído sobre el después de enterarse de la relación de Miranda. No necesitaba una charla de desahogo, ni siquiera la había tenido además no conocía a Joanne, jamás antes la había siquiera visto y estaba literalmente durmiendo con una extraña pero aún así por primera vez en mucho tiempo y sin saber exactamente como, Oliver al mirarla sintió un poco de esperanza, cerro los ojos y soñó.
A la mañana siguiente Oliver despertó acostado en la arena con la cara llena de tierra y se encontró de cara a un hoguera extinta, sintió la cabeza pesada y el sol le ardió en los ojos además de que le ardía el estómago y sentía la boca seca a causa de la resaca. Al principio le costo un poco aclarar la cabeza y saber en donde estaba, luego al recordar la noche anterior sintió la bilis en la boca y termino devolviendo el poco contenido de su estómago en la arena, después se dejo caer nuevamente mirando alrededor, había tiradas botellas de alcohol vacías, recordó entonces también haber encontrado a Joanne, miro a su alrededor pero no había ni rastro de la chica, así que se cuestiono a si mismo si quizá todo habría sido una ilusión a causa del alcohol, no sería la primera vez que pasará por algo así, aún que hubiera sido agradable después de todo el haber abierto los ojos y encontrarse con el bello rostro de la mujer imaginaria. Se levanto y hecho a andar de camino a la casa, esperando encontrar su automóvil, el camino estaba aún más lleno de botellas vacías y al parecer no era le único incauto que había pasado la noche tirado de borracho en la arena, al menos él estaba con ropa. Siguió sin prestar demasiada atención a nada, noto entonces que la suburban aún se encontraba en el aparcamiento y ya no tuvo ni la menor duda de quién era el dueño. Se metió a su auto y abr la guantera, se puso los lentes de sol y hecho a andar el motor para regresar a su departamento, esperaba que Edward tuviera al menos una buena anécdota que contar para poder al menos distraerlo de ese asunto con Miranda.