Capítulo III
Mar, arena y accidentes
¿Por qué aguardas con impaciencia las cosas? Si son inútiles para tu vida, inútil es también aguardarlas. Si son necesarias, ellas vendrán y vendrán a tiempo.
Amado Nervo
Oliver estaba sentado al fondo del Salón, hacía un rato ya que había decidido escapar de Miranda, quién se empeñaba en intentar obligar al chico y a su nuevo novio a cruzar palabra y compartir anécdotas, aún que rápido era de esperarse a ninguno de los dos le apetecía conocer más profundamente al otro.
Intento dar con Edward, pero hacía ya un rato que el chico estaba perdido para él, no había ni conocido aún a su acompañante pesé a que la ultima vez que se había topado hacia veinte minutos con Edward este le había mencionado de manera muy animada que "Tenía que conocer a Emma, el ángel más encantador del lugar", Oliver suspiro y bajo el brazo donde sostenía una bebida encima de una mesita de apoyo, Oliver no podía sacar de su cabeza la imagen de Miranda, Miranda con Henry y luego Miranda besando a Henry y este acariciándole las piernas desnudas a la chica mientras ella reía tonta y ebria ante los aparentes encantos de aquel otro.
Por un momento se sintió asqueado, ¿Qué podía tener aquel tal Henry que no tuviera él?, la respuesta aparente salió a relucir cuando de repente al centro donde se encontraban los susodichos todo el mundo giro la cabeza y levanto la copa, el chico se acerco más buscando la razón del alboroto y entonces al estar lo suficientemente cerca como para poder mirar por encima de la cabeza de Nancy Wellington logró percibir que el origen era Henry -Quiero dar un brindis, por que esta noche estoy feliz de anunciarles a todos que esta bella dama - levanto a Miranda ofreciéndole una mano, esta miro tontamente y se sonrojo aún que era más que aparente el efecto del alcohol en ella - Me ha inspirado para hacer el negocio de mi vida y ahora mismo he ganado cuarenta millones de dólares! - levanto la mano que se encontraba libre al cielo con todo y el vaso rojo, mientras giraba el cuerpo besando de manera casi inmoral a la chica, Oliver sintió un golpe seco en la boca del estómago así que se giró y salió de ahí, al tiempo que Henry la soltaba y señalaba a alguien entre el gentío - Ya esta, Hermanita ¿Escuchaste eso? !CUARENTA MILLONES! - Henry comenzó a reír como idiota, obviamente alcoholizado y apretó contra sí aun más a Miranda.
***
La incomodidad de Joanne era notable, al llegar a la fiesta pensó que después de todo no sería tan malo, pero al cabo de un rato Henry, su hermano mayor le había llevado hasta el centro de una sala rodeada de personas sudorosas y alcoholizadas, -!Estas aquí hermanita! - el chico la había rodeado con sus enormes brazos y le había plantado un beso en la coronilla, luego le había presentado a alguien - ¡ven aquí!. dije que había algo importante que deseaba compartir contigo - la llevo hasta donde una chica ligeramente más alta que ella, ataviada en un ligero y corto vestido de color púrpura y zapatillas altas a juego, se encontraba. La chica era muy guapa, pero no de la clase de chica que es sólo "Guapa", esta derrochaba sensualidad, casi como si la hubieran sacado de una revista de lencería, con sus exuberantes y bien proporcionadas curvas. Sus ojos eran azules, mucho más oscuros que los de ella o Henry, tenía hoyuelos en las mejillas cuando sonreía y la piel ligeramente teñida de un extraño color dorado , era como si toda ella brillara, por un momento incluso sintió una punzada de envidia. -Miranda ven aquí, ella es Emmalina, mi hermana menor , y la segunda mujer de mi vida - La chica sonrió de pronto con una sonrisa perfecta y amistosa, Joanne no pudo evitar quedarse mirando a la muchacha -U... un gusto, aún que prefiero que no me llames por mi nombre completo - sugirió la chica mientras quitaba la vista de encima de Miranda sintiéndose un poco indiscreta.
La chica la abrazo en un gesto que sorprendió a Joanne - Henry me hablo mucho de ti "Emma"- dijo de pronto haciéndole un guiño, Joanne miro a su hermano con cara de buscar ayuda y finalmente este dijo -Bueno, supongo que no lo mencione y pido una disculpa por ello, pero Miranda y yo hemos estado saliendo y me haría mucha ilusión que mi hermana y mi novia se hicieran amigas - Joanne sonrió casi sin ganas, se empezaba a sentir incómoda ¿Qué faltaba? ¿Henry le pediría también que la llevará de compras?, Henry comenzó a narrarle a Miranda una anécdota sobre como Joanne había tenido fobia a los caballos y esta se limitaba a sonreír a medias, hasta que al cabo de un rato Edward como caído del cielo volvió por ella, al parecer Edward y Miranda eran familia, eso hizo que Joanne entendiera por que específicamente él había sido el compañero "Aprobado" por su hermano.
El resto de la noche Joanne decidió estar lo más lejos posible de su hermano y su nueva cuñada quienes al parecer disfrutaban de su amor entre besos y alcohol, y poco a poco comenzó a aburrirse, luego de un rato Joanne decidió que no quería bailar y animo a Edward a que bailara con una chica de aspecto grácil que se acerco a él como una vieja conocida sin importarle que el chico y ella estuvieran juntos en la fiesta. El colmo fue cuando de repente Joanne noto a su hermano solicitando un improvisado brindis como era evidente ya pasado de alcoholes y montando un espectáculo digno de él en el centro de la sala, a Henry siempre le había gustado ser el centro de atención y en ocasiones eso podía desesperar a la chica quién se mantenía cruzada de brazos al fondo con mala cara y menospreciando a cualquiera que se acercara a pedirle acompañarle a la pista - ¡He dicho que no me interesa ningún perdedor en esta fiesta ! - le recalco a un chico de rizos oscuros que se había recargado a su lado, y cuando este intento replicar la chica levanto las manos frente a si como para protegerse y cruzo la sala a empujones, llegando hasta la puerta.
***
El fresco de afuera era un gran alivio en contraste al calor de los cuerpos aglomerados en el interior de la residencia, el cielo estaba oscuro mostrando solo las pequeñas luces plateadas de las estrellas reflejadas en el agua, y solo de vez en cuando Oliver lograba captar el destello del faro al pegar la luz contra las rocas.
Estaba sentado en la arena, justo a la orilla de la playa y el agua le golpeaba constantemente por lo que estaba completamente empapado hasta la cadera, estaba con las piernas estiradas hacia el frente y deteniendo el cuerpo en el brazo izquierdo mientras que el derecho sostenía una cerveza que de vez en cuando llevaba hasta sus labios; no notó cuando de pronto una figura se movió a su derecha, él había jurado estar sólo pero de pronto la luz del faro golpeo la playa y pudo vislumbrar una silueta femenina, con el ligero vestido ondeando al viento y mirando al mar, con los brazos cruzados en el pecho, Oliver se incorporo de pronto y miro a más detalle asombrado. La figura era esbelta y la luz del faro al golpear su piel le hacía brillar como si fuera de plata, la chica giro la cabeza y le miro durante un instante, el respondió a su mirada mientras acortaba la distancia pero ninguno de los dos dijo nada.
Al estar más cerca Oliver logró percibir los rasgos de la chica, quién le miraba con ojos fieros, ella lucía justo como debían lucir los mismos ángeles, su hermoso rostro parecía como esculpido sobre marfil, blanco, frío y delicado pero a la vez cruel. -¿Le ha enviado mi hermano? - La voz de la chica sonó altanera y a manera de reproche, Oliver meneo la cabeza confundido -¿perdón? -
- Mi hermano, si acaso le ha enviado él, vaya y dígale que no pienso regresar a mirar como se humilla al frente de esa gentuza -
Oliver suspiro, sin entender todo y vio a la chica apretar más los brazos contra el pecho, entonces él mismo sintió un escalofrío recorrerle la mitad empapada del cuerpo, y entendió el gesto de la chica, hacía frío, considerablemente ya la temperatura debía haber bajado al menos diez grados desde su llegada -No sé de quién me hablas - contesto el chico levantando las manos en gesto inocente. - Pues entonces largo de aquí - respondió la chica en tono cortante - No tienes derecho a echarme- contesto Oliver - Estados Unidos es un país libre, y si quiero embriagarme y caminar por la orilla de esta playa puedo hacerlo - Oliver siguió caminando mientras agitaba en alto su cerveza y le daba un trago, la chica entonces se abalanzo contra él, le arrebato la botella y dio un trago largo y profundo, luego hizo un gesto de asco y le estrello la botella contra él pecho a Oliver, este tomo la botella mientras miraba de pronto sorprendido como la chica se llevaba las manos al rostro dejando caer las zapatillas que sostenía por las cintas. Por un momento el comportamiento de la muchacha le tomo por sorpresa, luego se sintió un poco culpable, verla sollozar allí frente a un desconocido luego de haber echado palabras duras le hizo pensar en un gato herido, - Disculpa yo … - Oliver temió acercarse, tenía la sensación de que igual que un gato al intentar acercarse a la chica esta le devolvería un zarpazo, trago saliva y aún así lo hizo, paso cuidadosamente su mano sobre el hombro de la chica - Lo siento señorita, yo …- no sabía que decir, la muchacha de pronto levanto la mirada, dejando que el se encontrara con un hermoso par de ojos azules, pero no el azul oscuro y profundo de los ojos de Miranda, este era un azul claro, el azul del cielo sin nubes reflejado contra el mar, "el color de la inmensidad", pensó.
- Yo.... - la chica abrió de pronto los labios y los cerro, para luego añadir - Lo siento, no tiene que ser usted quién se disculpe, he sido yo la grosera - se hizo a un lado y Oliver elevo las cejas en gesto de sorpresa - Oh vaya, bueno no me esperaba eso - pensó - No se disculpe - contesto el chico, sorprendentemente cambiando el tono - Ahí adentro - señalo el caserón azul - Es todo un espectáculo de perdición y tiene todo el derecho a negarse a regresar, si así lo desea - la chica le miro curiosa de repente, bajo la cabeza y desvió la mirada asintiendo. - Usted debe creer que estoy loca - exclamo la chica, y suspiro, Oliver se mostró curioso ante ese extraño espécimen femenino, fiero, hermoso, arrebatado y de pronto tan propio, llamándole de "Usted" al desconocido al que le había arrancado la cerveza justo unos segundos antes.
El chico miro la botella instintivamente y noto que esta estaba ya vacía, la dejo caer en la arena al momento en que una ola golpeaba tierra y la arrastraba hacia el mar, entonces de repente el sonido de un grito ahogado le hizo girar de pronto justo al tiempo en que la chica se echaba a correr en dirección al agua con desesperación, Oliver no entendió del todo y comenzaba a creer que estaba loca, cuando entonces la luz del faro volvió a pegar contra la playa y notó que la muchacha perseguía algo que flotaba sobre el agua, reacciono de inmediato y corrió detrás de ella, el agua le cubría ya hasta la cintura al tiempo para tomarla por la cintura, justo cuando una segunda ola mucho mayor los golpeo empapándolos por completo -¡No! - gritaba la chica -!Maldita sea! - Oliver la sostuvo con fuerza -¡Déjalo ya, no podrás recuperarlos aún que quisieras! - exclamo Oliver quién sin soltar a la muchacha la arrastro de nueva cuenta hasta la orilla, ambos estaban empapados y temblorosos a causa del agua, al tocar la arena Joanne se dejo caer en la arena y Oliver se sentó a su lado, la rabieta había pasado para la chica, que cruzo las manos sobre sus húmedas faldas y se quedo mirando al mar que arrastraba lejos sus zapatillas - Eran nuevas....- susurro de pronto y Oliver la miro extrañado, sentándose a su lado - Seguro que las encuentras en de nuevo en Newbury en oferta - bromeo el chico, pero ella estaba impasible mirando al frente sin decir más, Oliver notó entonces que esta comenzaba a temblar y el mismo se estaba helando, giro la cabeza alrededor, alguien había encendido un fuego a unos metros de allí, apenas era visible el destello del fuego entre la niebla que comenzaba a inundar el aire, debía ser ya de madrugada, el ruido del interior de la casa se comenzaba a desvanecer y Oliver pensó que quizá a esas alturas la gente estaría demasiado ebria ya como para seguir bailando.
Se levanto y le extendió la mano a la chica -Ven, hace frío- esta hizo un gesto e inmediatamente Oliver añadió - Sé que no quieres volver adentro y dije que no tenías que hacerlo, pero aquí esta helando así que al menos deberíamos buscar el fuego - el chico señalo unos metros hacia donde la hoguera brillaba como una pequeña luz roja entre la niebla, Joanne se levanto aun temblando y apretando un brazo sobre el pecho, mientras que Oliver la tomaba por el otro y la guiaba en dirección contraría a la fiesta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario