lunes, 1 de julio de 2013

Estación - Capitulo II



Capítulo II 
Sorpresas y Chaperones 













El Hombre tiene mil planes para sí mismo. 
El azar, sólo uno para cada uno 
(Mencio) 

Después de despertar y mirar la hora Oliver se levanto de la cama, sintiendo que había descansado ya lo suficiente como para reponer el sueño de la noche anterior así como para también soportar el desvelo de esa noche en la fiesta.  Había llamado a Miranda al terminar la clase, pero ella le había dicho que esperaba encontrarlos a Ed y a él en la fiesta en Cape Cod, puesto que tenía algunas cosas que hacer antes y prefería encontrarlos allí. Oliver se sintió un tanto decepcionado al no ser él quién acompañara a Miranda hasta Cape Cod, pero aún así decidió que no dejaría que eso le desanimara para continuar con sus planes.  
Salió de su habitación pero tampoco encontró a Edward por lo que tomo el móvil para llamarlo pero este tampoco respondía, más tarde recordó que le había dicho que tenía una cita con una chica de primero y pasaría a recogerla para ir a la fiesta "¡Menudo hijo de perra¡" exclamo, mientras se pasaba las manos por el cabello y bostezaba levantando los brazos y estirando los bíceps para despabilarse.  La fiesta sería en una casa en la playa, y como todas las fiestas anteriores a las que Oliver había asistido habría alcohol al mayor, chicas fáciles y nadie tendría cuidado con la etiqueta, al fin y al cabo ¿Quién se preocupaba por la ropa cuando el fin de la fiesta era terminar sin ella?. Oliver se levanto y abrió el closet, saco unos Jeans limpios y una camisa blanca con cuello y botones, se cambio la ropa y dejo a un lado las zapatillas converse para cambiarlas por unos mocasines color caqui, se enjuago la cara y lavo los dientes y después tomo el móvil guardándolo en el bolsillo  de los Jeans antes de tomar las llaves de su Mustang y salir del dormitorio.  
El viaje tomaría unas horas, y para Oliver hubiera sido mucho más agradable con la compañía de Miranda, sin embargo luego de ponerse tras el volante y de conectar el iPod emprendió su viaje hasta el destino. Sabía que era una estúpidas recorrer el estado por una fiesta pero era una tradición  y por menos que lo deseará, su verdadera intensión de acudir a la fiesta era para poder estar con Miranda y confesarle sus sentimientos, el inmenso amor que sentía por ella, el que estaba enamorado de la chica desde la primera vez que notó que ella había dejado de ser una chica para convertirse en una mujer.  Tras la muerte de sus padres y de mudarse con los Harris, Oliver conoció a Miranda, quién además era la prima hermana de Edward, el trío era unido y a menudo sus padres solían permitirles hacer fiestas de pijamas en la residencia de los Harris en su residencia en Weymouth. Oliver y Miranda se convirtieron en mejores amigos, aun que claro esta como tal es de esperarse en esos casos, Miranda siempre pudo ver a Oliver como el hermano que no tenía y este en todo caso termino convirtiendo a la chica en el objeto de su fascinación, Edward sabia que Miranda era el amor platónico de su hermano del alma desde hacía años, aun que Oliver nunca lo había confesado abiertamente y aún así esa noche estaba decidido a darle por terminado al fin a ese secreto.  

    *** 
Joanne se encontraba mirando por la ventana, el viaje se tomaría poco más de una hora, se sentía un poco incómoda en el auto de su acompañante a quién ella poco conocía. Soltó un suspiro y se acomodo en el asiento, se miro el vestido y aliso la falda con las manos, llevaba puesto un sencillo vestido color amarillo con detalles azules que quedaba perfecto con las zapatillas que Henry le obsequio, se miro las uñas, no las llevaba pintadas y estaban un tanto descuidadas a causa de que últimamente se había vuelto a morderlas, estaba inquieta y nerviosa pero no se notaba puesto que era excelente ocultando sus debilidades.  
Esa tarde luego de recibir el regalo de Henry había decidido optar por el vestido amarillo que hacía un perfecto contraste con su piel blanca y su cabello caoba que era más rojo que castaño, Joanne recordaba que más joven odiaba el color de su cabello aún que pensándolo ahora con mayor sensatez, su color de cabello era un regalo para el contraste entre su delicada y blanquecina piel y sus enormes ojos color del cielo; lo llevaba suelto y por encima de los hombros, no solía llevar el cabello largo desde los diez años, cuando su madre le trenzaba el largo cabello para ir al colegio y se había convertido en su habitual tortura; miro de reojo a su acompañante quién lucia divertido a pesar de la falta de conversación, Edward Harris, su hermano Henry pensó que el chico era el menos perdedor  y la mejor compañía que Joanne podría llevar a la fiesta así que ahí estaba. 
El chico era alto, de tez clara y un hermoso cabello rubio ondulado que le caía con suavidad sobre los ojos, los cuales además eran de un intenso color verde, no verde Jade como los ojos de Matt, este era un verde más oscuro, casi gris el color del mar fundido en una tormenta a las costas de Nueva Inglaterra. Tampoco era que desconociera del todo a Edward, lo había frecuentado en varias ocasiones a lo largo de su infancia puesto que sus padres eran socios, pero realmente no existía ninguna clase de relación entre ellos salvo la de cordialidad, Joanne siquiera conocía a la familia completa del chico, pero aun así éste se había mostrado muy cordial con ella y no la había presionado tratando de iniciar una absurda conversación  - Gracias por acompañarme - soltó finalmente la chica, y Ed se limito a girar el rostro, sonriéndole a través de sus gafas de sol, él era guapo, con sus pómulos altos y su rostro delgado y el azul del jersey le hacia lucir muy bien. 

-¿Así que Emmeline? - dijo de pronto el chico mientras llevaba aun el dedo al volante y la miraba de reojo con una sonrisa de medio lado, Joanne se sobresalto un poco y luego giro la cabeza amenizando un grito ahogado -¿Uh?- musito con un hilo de voz -Me refiero a tu nombre, es muy lindo... Emma y Lina son dos nombres muy bonitos pero si los juntas creo que se convierten en un nombre que es perfecto - él solo sonreía para si, y Joanne no sabia si sonrojarse, no sabía si el lo decía de verdad como un cumplido puesto que en secreto ella siempre había preferido que la llamaran Joanne, aun que su familia.. su adorada familia siempre había preferido el nombre de su abuela y el que Edward le llamara Emma no le sorprendía en lo mínimo.  
-Gracias - fue lo único que pudo responder la chica con la voz ligeramente ronca y entonces se miro la falda donde estaba apretando las uñas contra la tela sin darse cuenta. El chico noto la incomodidad de Joanne y apretó los labios en una mueca -No quería incomodarte Emma, lo siento - la chica agito la cabeza -No... no lo haces discúlpame tú a mi, eres tan agradable y te ofreciste a acompañarme y yo.... es que, yo sé que se lo prometiste a Henry, pero no quiero que creas que le debes nada... de verdad entiendo que no soy siempre la mejor compañía, pero me gustaría que no intentaras esforzarte -, la mirada de la chica de pronto se perdió mirando sus manos y sus uñas descuidadas, jugueteaba con las manos en el regazo mientras el chico la miraba con los labios apretados en una línea y sin decir nada, al cabo de unos segundos soltó un suspiro - No lo hago por Henry - soltó y giro el volante para cambiar la dirección del vehículo  y evadir un tramo en reparo donde los autos hacían fila  y los rostros de los conductores mostraban impaciencia ante el lento avance, aun que no se notaba de donde provenía el embotellamiento -La verdad Emma, es que aprecio a tu hermano, pero aún si no me lo hubiera pedido yo habría estado encantado de ser tu acompañante esta noche - soltó y la mirada de Joanne de pronto presto atención al muchacho, -Eres bastante guapa, y yo …. - sonrío -Bueno, la verdad ¿A que chico no le complacería tener una compañera como tú ... quiero decir, eres.... bah! soy malísimo en esto - Ed puso una mueca de decepción, aun que Joanne no pudo contener una sonrisa.  
-¿Así que piensas que soy guapa?- pregunto mirándole de reojo mientras el chico se sonrojaba ligeramente, ella le mostró una sonrisa traviesa que le inspiro un poco de confianza y entonces Ed contesto -¡ Absolutamente !-. 

*** 
El cuadro de colores dibujado en el mar a causa del reflejo del cielo era fascinante, Oliver no podía evitar sentirse tranquilo pese a que minutos antes casi pierde los estribos cuándo un automóvil casi se estrella contra él por intentar cortarle el paso.  Faltaba ya poco para llegar a su destino, había pasado ya el viejo faro y conocía el camino a la perfección, puesto que en los últimos años que llevaba en  Harvard, había terminado ebrio y en ocasiones hasta sin ropa en las orillas de esa salada playa. 
Logro distinguir a lo lejos la vieja casa pintada de un azul desteñido, alguien se había encargado de adornar el camino de entrada con antorchas de jardín y ya se notaban a algunos chicos en el umbral visiblemente pasados de alcoholes. 
Dejo estacionado el auto junto a una suburban oscura de cristales entintados, y por un momento pensó que lucia como el automóvil de una personalidad y que seguramente alguien querría hacer notar más importancia de la real, llegando en un auto así hasta ese lugar. Tras bajar del auto y hacerse paso hasta la casa logro distinguir el auto de Edward y se sintió extrañamente aliviado al pensar que al menos tendría el apoyo moral de su amigo si las cosas fallaban esa noche. 
Al entrar a la casa el olor a cerveza le pego de lleno en la cara, no esperaba que las cosas comenzaran a subir de nivel tan pronto; recorrió el lugar con la mirada y logró vislumbrar a uno que otro conocido, comenzando por Edward quién le ofrecía un trago a una chica que no pudo reconocer ya que el cuerpo de su amigo la cubría casi por completo, pensó que quizá el otro muchacho tuviera suerte esa noche. Camino entre la aglomeración de cuerpos y entonces ahí sentada en un sofá, con un enorme vaso rojo que seguramente contenía alguna clase de bebida espirituosa, estaba Miranda, tenia las mejillas sonrojadas ligeramente, posiblemente a causa del calor, eso era lo que pensó hasta que la chica lo miro, dio un salto y le rodeo el cuello con los brazos -¡Llegaste! - de pronto el alcohol en su aliento hizo retroceder de manera involuntaria al chico -Lo prometí! - exclamo de pronto sacándole el vaso de entre los dedos a la muchacha y elevando las manos hacia el cielo, ella soltó su cuello y rió tontamente - Si …- extendió su afirmación y se llevo el dorso de la mano a la boca, antes de dejarse caer tontamente sobre el sofá de color marfil. 
Oliver se sentó a su lado pasando con cuidado su brazo por la cintura de esta rodeándola, mientras con la otra mano le hacia a un lado los mechones del cabello sudoroso que se le pegaban a la piel -Vaya sorpresa encontrarte así - comento en un tono tan afable y cariñoso como si fuera un hermano mayor y la chica levanto sus enormes ojos azul oscuro hacia él -¿Me vas a perdonar verdad?- pregunto de pronto con los ojos aún más abiertos y el corazón del chico se expandió en un deje de ternura -¿Por beber, o por beber sin mi?, eso no es algo que pueda olvidar fácilmente pero quizá puedas recompensarme - la voz del chico sonaba tierna y con la mano libre aun acariciaba en cabello y el pómulo de la chica, su rostro estaba ya lo suficientemente cerca de ella como para notar su aliento agrio y alcoholizado, ella de repente al notar la cercanía, abrió demasiado grandes los ojos -¡No! - se levanto de un salto como si de repente la borrachera se le hubiera bajado, Oliver se sintió un tanto aturdido pero entonces la chica abrió la boca y justo al momento otro chico de ojos azules como el cielo, tez pálida y cabello oscuro muy corto salio de entre la muchedumbre y tomo a Miranda por la cintura, Oliver se mostró confundido y miro al chico quién estaba vestido de forma elegante y seguramente era mayor que Miranda y que él mismo -Ten bebe esto - le dijo a la chica mientras le pasaba una taza de color marfil, la chica se mostró sorprendida, aun más que Oliver, asintió y bebió mientras se giraba ligeramente y recargaba la mano libre en el pecho del otro muchacho, Oliver noto entonces que entre el elegante vestuario el chico ocultaba además una figura musculosa y más robusta que la de él, casi como un jugador de Americano.  
Miranda bebió el contenido de la taza y le sonrió ligeramente al chico, inhalo de manera exagerada y tras mascullar un "gracias" miro de repente a Oliver como si recién recordara su presencia - Henry quiero que conozcas a Oliver - menciono de pronto cuando los ojos azules del muchacho se fijaron sobre Oli, este aún no lograba atar los cabos completos en su cabeza y entonces como si le tiraran un balde de agua hirviendo el mapa se completo en su cabeza justo unas milésimas de segundo antes de que Miranda terminara de hablar -Oli, este es Henry, Henry y yo estamos saliendo- .

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